El cambio de gabinete más rápido desde la caída de la dictadura en Chile fue ejecutado por el presidente José Antonio Kast. Con nuevos nombramientos en la portavocía del Gobierno y el Ministerio de Seguridad, el mandatario admitió la necesidad de una mayor eficacia en las reformas prometidas, tras más de dos meses en El Palacio de La Moneda.