MADRID.- Palabras como ansiedad y miedo son habituales en el relato del periplo de quienes se ven obligados a abandonar su país. Sin recursos en su nuevo destino, al llegar afloran los problemas psicológicos derivados de haberlo dejado todo, ante los cuales en España se han activado programas de protección.
Fátima, de 29 años, dejó Marruecos para seguir estudiando Medicina en Ucrania. La guerra pr...