Delgadísimos y agotados, los ancianos esperan pacientemente a escuchar su número para recoger un pozuelo de comida caliente de la cocina social de la mayor ONG de Cuba. Son más de un centenar y no paran de llegar más.Junto a los fogones, el frenesí es grande. Nueve enormes calderos de arroz amarillo con vegetales y atún bullen en el fuego y media d...