“Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Evangelio de Mateo 27, 52-53.
Si la muerte es uno de los grandes misterios de la vida, cuanto más la vida misma, un gran enigma aun, para las almas más esclarecida en la historia de la humanid...